martes, 18 de octubre de 2016

Hoy, estoy sobrio.


Hablamos de sobriedad y sencillez en la decoración. Sin duda, aprecio un buen vino, pero no me gusta emborracharme. Igual me ocurre al decorar un espacio. Soy una seguidora acérrima de no llenar los espacios de objetos decorativos inservibles que lo único que hacen es estorbar, coger polvo y conseguir que nuestros sentidos se colapsen. 

Simplemente lo necesario, esas piezas elegidas con el corazón, colores neutros bien combinados y textiles que den ese toque cálido, imprescindibles las texturas.







































Los interiores más elegantes son aquellos que rebosan sencillez y destellan orden. La decoración moderna es una elección que llega a tantos estilos, que los decoradores lo ven como una de las mejores opciones para vestir cualquier espacio que se les ponga por delante.


La decoración moderna tiene en cuenta las formas y las líneas rectas por encima de todo, los colores neutros, la diversidad de materiales y la iluminación natural o la luz blanca. Podemos crear salas, comedores modernos dentro de un abanico de estilos, que definen la personalidad de quienes habitan los espacios.








Puede parecer fácil, pero no lo es. Se trata de un equilibrio perfecto y altamente estudiado.









































El blanco, el gris, el negro, los tonos tierra y los tonos metálicos son la base del estilo moderno, aunque esto no quiere decir que el color esté prohibido. Al contrario, pinceladas de tonos que se salgan de los neutros, son más que necesarios para dotar el espacio de personalidad y emociones.




































Decoración elegante, sobria y austera. Puro orden, Pura emoción. 









No hay comentarios:

Publicar un comentario